Magia
Magia es una asociación de voluntarias por los niños con
cáncer, que ha trabajado y trabaja hoy en día junto con el INEN (Instituto
Nacional de Enfermedades Neoplásicas) en el incansable esfuerzo por cubrir los
costos de medicinas, transporte, alojamiento, insumos médicos pediátricos,
auxiliares, vacunas y equipo médico de alto valor necesario para garantizar el
tratamiento a largo plazo de los niños con cáncer.
El pasado 24 de mayo participé en la colecta de Magia. Esta es una colecta nacional que se da todos los años. Este año, Magia vino a Trujillo y estuvo en busca de voluntarios para apoyar con la causa.
Yo decidí inscribirme y participar en esta experiencia. La colecta duró cuatro horas y consistió en acercarse a los carros que están en las paradas de los semáforos para pedirle a los conductores y pasajeros que colaboren con algunas monedas para la organización.
Esta experiencia para mi fue completamente nueva y también retadora. Nunca antes había hecho algo parecido, y estar caminando bajo el sol durante tantas horas es algo agotador si no estás acostumbrada; sin contar el hecho de que debes estar siempre con la mejor expresión en el rostro para motivar a las personas a colaborar con la colecta.
Sin embargo, me agradó experimentar algo nuevo y me llenó emocionalmente el saber que estaba ayudando a niños que en verdad lo necesitaban.
Esta experiencia involucró los componentes de actividad y servicio.
Manos Abiertas
Este domingo 3 de junio, aprovechando el partido amistoso que tuvo Perú contra Arabia Saudita, Manos Abiertas estuvo vendiendo parrilladas y postres en el restaurante Parrilladas Ramiro.
Manos Abiertas es una organización sin fines de lucro que apoya a pacientes quemados del Hospital Belén de Trujillo en sus necesidades básicas de higiene personal, suplementos alimenticios, medicinas, piel de cerdo en los casos que se requiere; y su compañía, solidaridad y cariño como importantes complemento para su recuperación.
Ya que mi mamá es voluntaria, decidí pedirle que me permitiera participar en la actividad. La hora de llegada fue a las 11:00 am, y estuvimos vendiendo hasta la 1:00 pm.
Primero doblé los trípticos que habían hecho las voluntarias para informar a las personas acerca de la organización, su misión y visión, y algunas recomendaciones para evitar accidentes que terminen en quemaduras o pasos a seguir en caso de que alguna persona haya sufrido una quemadura.
Manos Abiertas no solo está comprometido con ayudar a las personas que hayan sufrido alguna quemadura, sino que también busca evitar que hayan más víctimas de estos accidentes en la zona. Esto último, en nuestra región de La Libertad, es una tarea difícil. Los índices de pobreza son altos y muchas veces la gente humilde no sabe qué medidas tomar para evitar un incidente con fuego o agua hirviendo. La mayoría de pacientes que llenan la zona de quemados del Hospital Belén son niños que, jugando con fósforos, correteando cerca de alguna olla con agua hervida que su madre usa para trabajar, o incluso por el biberón con leche muy caliente, terminan con quemaduras de primer, segundo y tercer grado. Es por esto que Manos Abiertas hace campañas para informar a la gente y evitar que lo mencionado anteriormente siga ocurriendo.
Luego, escribí en la pizarra los precios de los postres, parrilladas, y las galletas y rosquitas que estaba vendiendo la organización.
Los postres fueron donaciones de distintas pastelerías de la ciudad, mientras que las parrillas fueron vendidas a las voluntarias por el restaurante Parrilladas Ramiro al precio mínimo. Las galletas y rosquitas las hacen las voluntarias cada martes, esto para tener una fuente de ingresos constante, que les permita costear todas las medicinas que los pacientes necesiten. El restaurante Parrilladas Ramiro loe cedió una zona especial a la organización para que las personas que compraban las parrilladas pudieran comer y ver el partido ahí.
Finalmente, estuve recibiendo los tickets de postres, parrilladas, y rosquitas y galletas, y atendiendo a las personas que decidieron colaborar hasta la una de la tarde.
Yo ya he colaborado con Manos Abiertas en varias ocasiones, tanto haciendo las rosquitas y vendiéndolas en los centros comerciales y en mi colegio, como ayudando en la zona de quemados del Hospital Belén. Siempre me he tomado en serio todo lo hacía con esa organización, pero mi sentido de compromiso aumentó el año pasada, cuando fui a la zona de quemados del hospital y tuve contacto directo con los pacientes.
Lo que vi en el hospital me hizo reflexionar mucho acerca de la misión que se había planteado esta organización. En la zona de quemados, habían adultos que quizás nunca podrían recuperarse de los que les pasó o que incluso quedarían con secuelas en su rostro y el resto de su cuerpo. Las madres de los niños que estaban ahí, algunos con quemaduras de segundo grado, eran las que más sufrían e incluso lloraban por la angustia. Esta situación se pone peor aun con el sistema de salud de nuestro país, la condición económica de los pacientes. Muchas veces el dinero no alcanza, y el dolor que una quemadura causa, más los traumas físicos, son los que hacen pasar peores momentos a los pacientes.
Desde ese día colaboro con la organización siempre que puedo, ya que he interiorizado el propósito por el cual ayudo con esa causa. He visto lo que esas personas sufren; y se que aunque a mi me pasara algo parecido, tendría los medios para recuperarme, a diferencia de ellos que no tienen la misma suerte. Por eso, si ellos no tienen la misma suerte que yo, quiero compartir un poco de ella; y quizás algún día, gracias a los esfuerzos de Manos Abiertas, ya no sea necesario que lo haga.
Esta experiencia involucró el componente de servicio.
Clases de Matemática
Durante los meses de Mayo y Junio estuve dándole clases a niños de primaria de mi colegio. Las clases eran de matematicas y eran para alumnos que no estaban tan bien en el curso.
Más allá de ser niños que no tenían la "habilidad deseada" para el curso de matemáticas, eran niños a los que les costaba un poco concentrarse y mentenerse callados, pero que, una vez centrados, captaban muy rápido lo que sea que les explique.
Fue necesaria paciencia de mi parte, sin dejar de ser firme cuando debía, pues podria prestarse a faltas de respeto de parte de los niños por no tomarme en serio
Los niños notaron cierto progreso y le agarraron el gusto a las clases de matemáticas, quizas en parte porque empece a darles incentivos como un caramelo o un pequeño juguete.
Estas actividades involucraron el compente de servicio.
Street Store
El 8 y 9 de Septiembre fui a apoyar a un grupo de chicas de quinto de secundaria, de mi colegio, en su proyecto de Street Store.
En primer lugar, el Street Store es una colecta de ropa que se viene realizando en el colegio desde el año pasado por alumnos de quinto de secundaria. Los alumnos juntan ropa de todas partes de la ciudad, e incluso de afuera de esta, las seleccionan y organizan en una casa de alguno de ellos, las ponen en cajas, y finalmente las llevan a la comunidad que ellos hayan elegido. La actividad no solo consiste en entragar la ropa, sino hacerlo de forma didáctica. Las personas a las que se les entrega la ropa reciven tickets con las que pueden intercambiar la ropa que deseen, como si estuvieran haciendo un día de compras.
Ya que estaba presentando evaluaciones internas y se acercaban los examenes, solo pude ir esos dos dias pues el domingo de la siguiente semana irian a entregar toda la ropa; justamente a la comunidad con la que trabaja Sayariy.
Lo que más se me dificultó para esta actividad fue organizar mis tiempos y lo agotador que era quedarse tanto tiempo, y el primer dia hasta tan tarde, seleccionando y organizando la ropa.
Esta experiencia tuvo el componente de servicio.
















Actividad tambien, por el esfuerzo físico...bien hecho Majo...
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